martes, 20 de octubre de 2009

El Arte

Ian Brown: stellify

Ante todo, gracias a todos los que celebrasteis mi cumpleaños a lo largo del fin de semana, lo supieseis o no, me felicitaseis o no, os viese o no. Lista (espero no olvidar a nadie): Cris, Oihana, Álex, Raquel, Cármel, Guada, Valle, Morad, Mer, Antonio, Paco, David, Paloma, Inma, Sole, Manu, Miguel Ángel, Diego, Bea, Carlitos (mi sobri y persona-pequeña más guapa del mundo), Marcos, Rafa, Marcos Campos, Natalia, Nata, Sonsoles, Carmela, Sara, Oscar, Papá y Mamá of course, Marcos (Infra), Bea (Málaga), Carlos, Elena, Ángel, Juande, Ana, Joost, Carmen y Aitor. Gracias por los regalos y por comprender.

En el viaje de vuelta a Almería me leí de cabo a rabo el libro que Paco me había regalado el sábado: El Arte, conversaciones imaginarias con mi madre, un Comic (aunque no exactamente) de Juanjo Sáez, precioso, delicado y que me emocionó mucho.
Si hay una cosa en la vida que me encanta de verdad (bueno, sí, hay muchas, ya) es la gente que de verdad hace lo que quiere. No me refiero a esos absurdos sincericidas que van pisando y trepando para conseguir sus casi siempre ridículos objetivos, nada más lejos, hablo de las personas distintas de verdad que entienden la vida de una manera muy personal y se esfuerzan y luchan por vivirla así, sin miedo. Que difícil, ¿no? Pues de eso va el libro de Juanjo Sáez, de cómo el vivir sin miedo y aspirando a la máxima libertad posible nos puede hacer ver y sentir las cosas de una manera especial y distinta. O lo que es lo mismo, o si no muy parecido, del arte, de los artistas que han cambiado el mundo de una u otra forma, de porqué le gustan, de cómo mucha gente se esfuerza por entender en vez de sentir, logrando al final no disfrutar nada. Un libro que debería ser obligatorio en el colegio y en muchas facultades de Bellas Artes, porque desmitifica el tema, habla claro y llama a las cosas por su nombre. Pero sobre todo, porque está escrito y dibujado por alguien que ama el arte y que la concibe como la magia y el misterio que vive dentro de todos nosotros.

Hay un capítulo dedicado al arte de Acción o Happening en el que habla de la Navidad y de la Noche de Reyes como la acción artística más grande que conoce. En ella, todo o casi todo el mundo se pone de acuerdo para que los niños vivan esa especie de alucinación colectiva en la que hasta los medios informativos contribuyen, una obra de arte capaz de crear un ambiente y transformar el estado de conciencia infantil, en sus propias palabras. Tiene mucha gracia, como el resto del libro.
Al principio de este capítulo, titulado, la gran acción, se puede leer lo siguiente: “Mucha gente odia la Navidad porque ha renunciado a la fantasía y a la creatividad.” Me encanta!!!! Totalmente de acuerdo, llevo mucho tiempo pensando lo mismo y no encontrando las palabras justas. A no ser que te pase como a la novia del prota de los Gremlins (traducción: malos rollos familiares), no hay excusa.

Me provoca una felicidad bastante importante dar con gente como Juanjo Sáez o como Elvira Lindo, de la que me he hecho fan en Facebook ayer mismo (viva el Cara libro que te permite acercarte a la vida de gente que admiras). Autores que no se toman demasiado en serio todo el tinglado, que se nota que disfrutan con la vida y con los pequeños detalles que nos ofrece. Gente rara que valora la alegría, la belleza y el sentido del humor, personas que te hacen sentir un poco menos sólo en el mundo y un poco más comprendido.



Me encanta Ian Brown por tres razones: la primera es que era el jefe de los Stone Roses, que es un grupo maravilloso de hace unos años que hizo uno de los discos más bonitos y que más he escuchado en mi vida, que me hizo darme cuenta, ayudado de otros, que la música era otra cosa; si no los conocéis, mal, muy mal. Segundo, no para de hacer discos chulérrimos en solitario, renovándose pero sin perder su esencia. Y tercero, por que es de esas personas que físicamente están dibujadas, son en realidad personajes de comic; me chifla la gente así.

Acaba de sacar su nuevo disco, My Way, con este tema como primer single, además de otros temazos como Marathon Man, con un toque elctrónico de lo más estimulante.

8 comentarios:

o!h dijo...

Yo como happening me quedo con la Semana Santa. Eso sí que es performar!!!! Y arte, mucho arte, y mucha entrega. Y lo mejor: los protagonistas no se dan cuenta de su obra, de lo que implica ni de lo que están haciendo. Punto a favor.

Me gusta el regreso y tu recomendación de ayer de The XX maravillosa. Besacos!!!!

angelpop dijo...

O!h, completamente de acuerdo contigo, es como La peregrinación a la Meca, o ir al Muro de las Lamentaciones, eso si que es arte. La Navidad y y el día me reyes tiene todavía que pulirse un poco.

Daniel, que bien te sientan los 35!

Castor y Polux dijo...

Pero el arte tiene que venir de las tripas y no ser prefabricado. Lamentablemente, las Navidades, Reyes, Semanas Santas y Jalouins varios se están convirtiendo en latas con códigos de barras que uno mete en el carro, yo el primero, como las latas con las uvas peladas y despepitadas (me encanta el doble sentido de esta palabra).
A mí también me fascina la gente que hace lo que quiere, pero lo peor es cuando los ajenos, aquellos que sólo viven de los demás, te lo quieren vender como lo más y beneficiarse indirectamente de ello. Estamos perdiendo la maravillosa capacidad de que nos guste algo sin intermediarios. Y siempre me acuerdo de la frase lapidaria de la Agrado en Todo sobre mi madre: porque una es más auténtica cuánto más se parece a lo que había soñado de sí misma. Y yo soy un soñador pero también un poco cobarde.
Me ha encantado la referencia a la prota de los Gremlins, su experiencia ficticia me marcó y la tengo gravada en la memoria.
También me encanta tu arte con las palabras: "sincericidas", "chulérrimo", me derrito. Y si algo me parece auténtico de verdad es tu blog, cordero.
Quiero más, porque uno se hace adicto y luego, claro, necesita su dosis.
X
C

Anónimo dijo...

me alegro mucho de que te gustase.
sabía que por ahí te pillaría.
:)
p.

carmel dijo...

La Navidad es un artificio y yo sí que la odio, no odio las reuniones familiares, ni volver a casa feliz de contenta, ni las vacaciones, ni el invierno, ni a los que les encanta de una forma intrigante, odio la Navidad porque es reducto de lo que otros quieren, de lo que Papá Estado te vende para que te olvides de que no es Navidad en todas las partes del mundo, ni si quiera en la misma ciudad de Belén.

¿El arte? me encanta porque es tan de sentido común como la lógica o la razón, pero no creo que la Navidad sea ni mucho menos algo artístico, ya que todos somos pasivos, consumidores y espectadores de lo que otros desean mostrarnos, aquí nadie crea, ni ingenia ni fantasía libremente excepto cuando buscamos ideas en los pasillos de El Corte Inglés.

Ni si quiera la Semana Santa es comparable, por no decir La Peregrinación o el rezo frente al Muro de las Lamentaciones, eso es pasión, convencimiento, fe... Una tradición religiosa que adopta un estado democrático en pos de la globalización de una cultura estática y anestesiante va en contra de cualquier lucha por la diversidad (religiosa, ideológica, de género…), ¡nada más lejos de la imaginación!

Mi fantasía es que esta Navidad mi familia mantenga sus ilusiones, que no tengan que presumir de lo que tienen o lamentarse por lo que han perdido, que no tengan que probar mi amor por mis regalos, que no le suba la tensión a mi padre ni el azúcar a mi madre, esas cosas que Dios no puede decidir… pero, sobretodo, que si estas llegaran a ser las peores Navidades del mundo no tuviera que soportar el cinismo televisivo ni el exceso de “pan y circo” por las calles de la misma ciudad que me roba parte de mi libertad de movimiento, imaginación, pensamiento y alegría. Alegría de que puedo pagar mis facturas, ver a mi chúchili y seguir enamorada. Sin mitos. Un año más.

Esta vez me ha tocado la fibra, porque yo no formo parte de un cuento de Charles Dickens ni de una película de Disney.

el_aviador dijo...

Odiar es algo taaaaan aburrido...

M dijo...

Me encanta lo que dice sobre la navidad, a mi me encantaba de pequeño, aunque siempre me quejaba de que no era cómo yo quería que fuera, ahora, leyendo eso, hasta me hace replantearme eso...
quiero que me guste la Navidad, no quiero perder nada...
De los Sincericidas ya hemos hablado muchas veces, de esos que deberían primero mirarse a un espejo y empezar a "sincerarse" con ellos mismos, para así poder ver a los demás desde otro ángulo, desde otro punto de vista...
Y de cumnleaños... pues bueno Dani, a mi me dan un poco de tristeza los míos, si antes no me gustaban demasiado (porque no llevo muy bien lo de la edad), ahora me dejan un poco vacío, porque aunque tengo gente aquí y supongo que lo pasaré bien este sábado (para celebrarlo), no será lo mismo, ni mucho menos... volveré a tener la oportunidad de echar de menos, de hacerlo en carne viva.
No quiero regalos, quiero que esteis aquí.

Cristina dijo...

Yo es que estoy deseando que llegue...

Como adelanto os dejo un enlace a una de las canciones navideñas más chochis que existen y existirán: pongo el enlace justo en el segundo que me gustaría que lo vieseis...George Michael corriendo por la nieve...más mariquita "imposibol"....me encantaaaaaa!!!!:

http://www.youtube.com/watch?v=3354flS1KJs#t=2m44s

:)