jueves, 5 de febrero de 2009

Dos años


Maps: You Don't Know Her Name


Hoy hace dos años que empecé a trabajar aquí en Almería, en el estudio en el que (virgencita que me quede como estoy) todavía sigo. Dos años, 730 días, que se dice pronto. Yo ando siempre asustado y asombrado con lo rápido que pasa el tiempo, es verdad, pero es que no es para menos. Si miro hacia atrás en todo este tiempo, la sensación de que no se que ha acontecido y la de que han pasado multitud de cosas, se solapan y mezclan en un extraño estado de perplejidad. No se que estoy diciendo.

El caso es que en estos dos años he conocido a muuuucha gente, güena y mala, he estado en Nueva York, en Berlín, en Dublín y algunos sitios más del extranjero, como Barcelona, me he cambiado de casa dos veces, no me he refriado ni una sóla vez, he cogido muchas borracheras (una o dos sólo, mamá), he descubierto cientos de canciones, he estado en montones de conciertos, he visto decenas de películas y de series, he leído muchos libros, he hecho el recorrido Granada-Almería y viceversa hasta hartarme, he aprendido a querer un poco a esta ciudad rara, he sacado para delante una revista con mi Joselico, que si no de que, he hecho muchos proyectos, muchos concursos y muchas chapuzas, me he tragado horas y horas de tele, he abierto este blog y dejado de lado el anterior, he hecho algunos amigos y he perdido otros, he aprendido a estar sólo (todavía estoy en ello), y, sobre todo y por encima de todas estas cosas, si miro hacia atrás, veo a Aitor, de una forma o de otra, es asín.

En estos dos años creo que me he hecho mayor. Y muchos diréis, hijo, pues ya te valía que ya estabas bien maúro de antes, bueno, a cada uno le llega cuando le llega, ¿qué pasa? Para mí, esto significa por un lado mucha alegría, ver que has llegado hasta aquí, que has conseguido muchas de las cosas que pensaste, que estás bien, mejor que antes incluso, que te las apañas por tí mismo y que la cosa marcha, que puedes contar con mucha gente que te quiere y a la que quieres y que todavía no has echado la tripa que la mayoría de tus compañeros del instituto llevan cargando cuatro años al menos. Por otro es una sensación de pérdida, más que de pérdida, de saber a ciencia cierta, claramente, que ya no vas ser muchas de las cosas que querías, que el futuro era esto , ha llegado y te ha pillado, y que se te ha pasado el momento de hacer y de ser algunas historias para las que pensabas que siempre habría tiempo.

En fin, como siempre dice Cris, muy sabiamente, by the way, "lo mejor aún está por llegar". Yo, que soy un optimista idiota, y que además creo que es lo que hay que ser en la vida, porque lo demás es cobarde, injusto y triste, me lo creo a pies juntillas y mantengo los ojos bien abiertos.

Detrás de Maps, precisoso nombre para un proyecto musical, está el británico James Chapman, que hace todas sus canciones desde su cuarto con un secuenciador de 16 pistas; lo que le cunde a éste el aparatejo, vamos. Lo cierto es que suena a una mezcla de muchas cosas, The Postal Service, Moby, los Pet Shop Boys, Boards of Canada y hasta los Stoneroses caben en su batidora. El resultado es un precioso disco titulado We Can Create, con canciones tan alucinantes como ésta, To the Sky o Don't Fear. Título aparte merece el demoñérrimo clip, con esa muñeca que da muuucho medo y esa pareja de gorditos bailando que se las pelan, genial. Nos gusta Maps.

3 comentarios:

o!h dijo...

El invierno es lo que tiene. De tanto meter la cabeza debajo del abrigo termina uno dentro de sí mismo. Nos hace falta un poco de playa, un poco de luz, un poquito de calor.

Desde que te conozco me pareces una persona especial Dani, y cuanto más mayor te haces más interesante eres. Todo lo que te va sucediendo lo encajas de tal manera que te hace aún mejor... tienes esa virtud. Por cierto, he hecho un cálculo que nunca había imaginado que haría: te quiero desde hace 3.650 días. Guapo.

norteuropa dijo...

enhorabuena

angelpop dijo...

Me has dejado triste. Y me has hecho pensar sobre ello. Te odio, quiero ser Peter Pan.

Un beso