martes, 30 de septiembre de 2008

Tristes





























Jape: I was a man
Hay gente en este mundo que está incapacitada para la felicidad. No me refiero a gente a la que le pasan cosas malas, desgracias. No, hablo de una predisposición, diría que casi genética, biológica, a la insatisfacción permanente, al contínuo agujero existencial.
Este tipo de personas siempre encuentran algo para estar tristes, alguna razón que les impide disfrutar del momento que están viviendo, de los amigos con los que están riendo, del amante con el que están follando o del amor con el que están viviendo. Su insatisfacción se extiende a su familia, a su trabajo, a la ciudad donde vive, al ocio que (mal)disfruta, a las películas que ve, a la música que escucha, a la ropa que se pone y a lo que hacen los demás en general. Suelen criticar sin piedad todo aquello que ven, todo con lo que entran en contacto, sobre todo aquello que hace disfutar y ser feliz al otro y que ellos no llegan a poder disfrutar.
Por lo general atacan lo malo y resaltan lo negativo, son incapaces de apreciar lo bueno que tiene cualquier cosa de esta vida y tratan a los que sí lo hacemos, como a inocentes que no entienden la realidad del asunto.
Su insatisfacción es tal, tan profunda e interminable que, cuando alcanzan mínimamente la felicidad, cuando se acercan a un momento de alegría, lo estropean y desechan, pensando en que pronto se acabará y en que es lo próximo que les puede amargar la existencia.
Por desgracia hay mucha gente así, y lo peor es que la mayoría se creen inteligentes, torturados y especiales.
Para ser feliz hay que querer serlo, joder!
A este muchachuelo dublinés de extraño nombre artístico lo vimos en el festival Ola!, este verano en El Ejido (que también, por mucho que cueste creerlo, tiene cosas buenas). Tocó de día, con toda la solana cayendo, pero a mi me sorprendió, y esa misma mañana corrí a bajarme su disco. Es extraño y original, bastante variado y oscuro, con teclados elegantes y letras crípticas. Yo quería poner una canción que se titula Christopher and Anthony, pero no hay vídeo, o sea, que os pincho esta, que tampoco está nada mal.

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