Hot Chip: One Life Stand
A partir de ahora, y gracias a ese performer involutario que es Massimo Tartaglia, romperle la cara a alguien con un souvenir pasa a llamarse hacer un Berlusconi. Todo el mundo que mal, que mal, violencia no, violencia no. Pues yo digo: violencia, según y para qué, sí. Vamos a ver, ¿es que a alguien le ha dado pena que le partieran la boca al operator del Berlusconi? Se lo tenía más que merecido. A veces el ser humano tiene que tomar la justicia por su mano, coger una reproducción del Duomo de Milán y partírsela al presidente corrupto de turno en la boca. Aquí en España yo sugiero que usemos una figurita de la Giralda o de la Sagrada Familia. Yo, a Laporta le arrearía un mamporrazo con una mini Sagrada familia y luego me lo llevaba a casa (utilizando el famoso método del martillazo ideado por José).... Me cae fatal, fatal, pero más morbo imposible lo de este hombre.
Viendo esta noticia me acordé mucho de cuando a José Luís Moreno le hicieron lo propio en su casa unos rumanos locos que le dejaron que parecía del casting de REC. En su momento eso sí que me dio mucha pena y mucho miedito, pero, ¿a quién en su sano juicio se le ocurre forcejear con unos ladrones que entran en tu casa a robar? Será porque tiene poco dinero, que un día vi un reportaje de su casa en el Hola! (en esa maravillosa sección de casas de ricos que es para que te corten y no sangrar) y me quedé muerto al ver el casoplón del señor este, con su bosque privado y todo. Pero bueno, a los ricos les gusta aferrarse a sus billetes, tanto como para dejar que te dejen hecho un zombie de andar por casa.
El fin de semana pasado, en el tren, compartí el viaje con una familia de siniestros. Eran madre, hijo e hija, los tres góticos. La madre iba un poco más light, me sorprendió sobre todo unas uñas muy largas pintadas de un negro brillantísimo que me dejaron hipnotizado, pero la niña, y sobre todo el niño, eran siniestros del todo; al más puro estilo Hijas de Zapatero (esas nuevas ídolas de la era Facebook). El chaval llevaba una sudadera horrorosa con un esqueleto alado, muy demoniaco y muy tremendo, collar de perro, uñas también pintadas, gorrico de lana negro, peinado pseudoemo y zapatazos de esos rarunos que lleva este tipo de gente, a medio camino entre una bota militar y una plataforma de drag. Me hizo mucha gracia como los miraba el resto de pasajeros y lo tranquilos e integrados que estaban ellos en su universo oscuro y románticamente desfasado. Está claro que la normalidad no existe y que cosas como estas lo demuestran. Me los imaginé a los tres comiendo con música de Tokio Hotel (con ese cantante tan grimoso que es una copia cutre y loca del coño de la, ya de por si, locaza de Björk), o sentados en el sofá viendo vídeos de The Cure o de lo que vean los siniestros. Me cayeron super bien, además de que la niña tenía un futuro de modelo total si algún cazatalentos la pilla y sabe mirar entre la laca y la sombra de ojos en exceso. Adoro a la gente que se pasa la vida performando sin saberlo.
En otro viaje (ya no me acuerdo cuando) se sentó delante de mí una pareja de jipis italianos. Él llevaba unas rastas kilométricas y ella era un poema en sí misma; calculé que no se había lavado su teñida cabellera pelirroja en unas tres semanas. Se les veía muy enamorados, la verdad, y ella, en un arranque de pasión contenida, le atusaba las rastas con amor, llegando incluso a metérselas en la boca y chuparlas. Tuve que hacer de tripas corazón para no cambiarme de sitio. Amor y mugre.
Y es que el tren es toda una fuente inagotable de anecdotillas y sucesos impactantes. Me encanta viajar en tren, tiene algo de antiguo y de super moderno a la vez (más si coges el AVE, evidentemente) y está claro que la gente que merece la pena, los que molan de verdad, lo utilizan para desplazarse. No soporto cuando alguien me dice que prefiere el autobús porque es más barato. Que cutres son algunos con el dinero, hay cosas que hay que pagar y si no lo entiendes peor para ti. Además, ¿más caro de qué? ¿por dos o tres euros? Seguro que es la misma gente que dice que no va al cine porque sale mucho más baratico ver una película en casa, que horreur. Gente-pereza.
Se acerca la Navidad y esta vez de verdad. Yo por mucho que veo árboles iluminados por las calles, lucecitas y escaparates adornados a tal efecto, no consigo sentir el espíritu navideño. Cada año es peor y me doy menos cuenta, me da pena, qué queréis que os diga. Este año hay un niño en casa, eso seguro que me devuelve un poco el spirit, aunque también se que, en cuanto esté en Granada, con toda la gente de vuelta, todo el día tirado por las frías calles comprando, bebiendo y zascandileando, me va a volver de repente. Lo cierto que estas fechas se han convertido en casi mis preferidas en Granada, por eso que os digo de los come backs y de la fiesta continua, que porras, ¡si que tengo espíritu navideño!
Por lo visto Gonzalo Miró está saliendo con Amaia Montero. La noticia en sí me da igual, porque él me aburre sobremanera y ella es lo peor de lo peor, cualquiera con dos dedos de frente lo sabe. Pero el caso es que no puedo entender como alguien puede trincarse a esta mujer (o lo que quiera que sea) ¿Y si le da por cantar o por amadrinar otro bautizo civil en pleno acto? Acostarse con Amaia Montero es una parafilia. Punto.
Grandes y buenas noticias musicales: Hot Chip sacan disco a principios del 2010, ya lo dije en el anterior post, y se va a titular One Life Stand, mismiticamente como este temazo que hoy os pincho aquí. El vídeo no es que sea gran cosa, pero la canción me encanta y promete, junto al otro single que han sacado, Take It In, un discazo tremendo. Me cae super simpático Alexis Taylor, el cantante, tan chiquitillo y tan gafa-pasta, con esa voz tan particular y con esa forma de hacer canciones en las que cabe de todo. Rebuscando en internet, he visto que van a hacer una gira junto a The XX, que no pasará por España para variar. Si pudiese ir a ese concierto, prometería que voy a ser bueno durante todo el año que viene, jo.